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Casamientos Online

¿Cómo hacen?

Marina y Carlos tienen tres hijos de 4, 3 y casi un año.

familiaSu casa es un verdadero lío con tantas mamaderas, pañales y juguetes dando vueltas por todos lados. Si bien ambos trabajan, Marina se organiza para estar temprano en su casa y Carlos es de los padres que los lleva a la plaza, al colegio, cambia pañales, hace mamaderas sin problema.

Estos últimos años no fueron fáciles porque tuvieron muchos problemas de trabajo, la crisis del país, suegros en problemas, etc. Sin embargo siempre se los ve felices, aunque estén cansados o superados con tantas cosas para atender a la vez. Tienen un proyecto común muy claro: su familia.

Para lograrlo, creen que deben poner todas las pilas para tratar de quererse mucho y no perder sus espacios de intimidad (aunque a veces se ponga brava la situación) y de ser buenos padres.

La verdad, veo que los chicos van creciendo sanos y a ellos se los ve muy bien juntos. Esto no es mágico ni gratis: les cuesta un montón sobreponerse a los lógicos egoísmos de cada uno, a las diferentes formas de ver la realidad porque saben que vale la pena bancarse mutuamente, escucharse, hacer acuerdos, compensar los “gaps” y tenerse paciencia.  Están convencidos que vale la pena invertir muchas energías en este proyecto.

¿Y ustedes, creen que vale la pena? ¿Qué hacen para lograrlo?

Suku Arrieta
www.hacerfamilia.com.ar

Podemos aprender

No hay nada más deprimente que ver a un matrimonio después de muchos años de casados en estado de aislamiento individual –cada uno por su lado casi sin tocarse-, o sacando la lista de reproches mutuos de la última década. Se fueron los mimos, se fueron los besos… ¿dónde están?

Años de desconexión mutua por estar la atención focalizada exclusivamente en los hijos que ya crecieron, en ellos mismos y sus egos, o en el afuera, o  y ahora se los ve “conjuntamente solos”, qué feo! matrimonio
Es una buena costumbre mirar a aquellos que nos puedan servir de referencia para lo que queremos: quizás nuestros padres no tuvieron un buen matrimonio, quizás sí,  pero siempre hay unos tíos o los padres de algún amigo. Busquemos ejemplos que nos sirvan de brújula para guiar nuestra vida y tratemos de tenerlos como norte: ayuda un montón!!!!!!!!!

¿Qué estás haciendo hoy para que esto no te pase?
Cuando tengas ganas, te sugiero que hagas una lista de los matrimonios que conocés -ya sea de tu edad o mayores- a los cuales “admirás” en algún aspecto. Haceles preguntas, sacate dudas, ¿cómo lo lograron?

 Ah, y no te olvides de compartirlas acá con nosotras.
Buen humor, creatividad, rutina

Suku Arrieta

Dos testimonios

-Con mi mujer nunca hablamos previamente de la administración del dinero en concreto, hace muy poco que nos casamos, los dos trabajamos y tenemos nuestros sueldos, pero me molesta que tenga una actitud tan individualista, esto lo pagué yo, esto lo voy a comprar yo, esto es mío… Pienso que le costó mucho tener sus cosas y trato de entenderla, pero me gustaría que sienta este proyecto como nuestro. – Andrés, 33 años.

  • -Isabel, de 27 años, y Juan, de 29, están casados y ganan un sueldo similar. Hace unos años, ella tenía más ingresos que él, y le mentía casamientossobre cuánto ganaba pensando que sino, podría herir a su marido. Hoy se organizan así: con el dinero de Isabel, pagan los impuestos, y con el de él, el crédito para comprar la casa y el auto. Por lo demás, cada uno maneja su propio dinero con libertad, pero toman las decisiones importantes después de haberse consultado mutuamente. Manejándose así, con elecciones que surgen de un acuerdo común, no hay discusiones graves y se torna más ameno el asunto del dinero.

En definitiva, cada matrimonio es único, y la clave, como en muchas otras cosas, reside en escuchar al otro y compartir opiniones. La economía del hogar está en manos de los dos, y es lindo que entre los dos se tomen las decisiones, al menos, las más importantes.

Dejá tu testimonio y compartí con otras parejas cómo vivis la economía en tu matrimonio!

Los hijos también cuentan

casamientoSi ya están “haciendo familia”  vale la pena tener en cuenta que el dinero que damos a nuestros hijos ¡no es una cuestión menor! Es un acto que también sirve para educar.

 

Muchas veces pensamos que tenemos que procurar que nuestros hijos estén siempre “seguros”, y que la mejor manera es satisfaciendo todas sus necesidades materiales.

Pero si nosotros queremos que algún día sean autónomos y responsables, tenemos que ir educándolos para lograrlo.

 Enseñarles a valorar el dinero, a cuidarlo y usarlo con responsabilidad y, más importante aún, que comprendan que una persona vale por lo que es y no por lo que tiene o puede comprar. Eso hará nuestros hijos más felices, los ayudará a encontrar el valor de las personas y a mantener vínculos sanos. En definitiva, el dinero es un tema muy conflictivo que se convirtió en un valor supremo y en que la autoestima de mucha gente se basa en lo que posee y no en lo que es. Tengámoslo en cuenta y enseñemos a nuestros hijos a darle el verdadero valor que tiene.

 

 

Y vos cómo vivis la educación de tus hijos?? Contános tu experiencia, siempre puede ayudar a otras madres en esta tarea tan compleja!

 

Clara Naón

Orientadora familiar

Cuestión de a dos

-¿Quién gana más?
-¿Por qué no ganas más?
-¿Para qué ahorrar, si él lo gasta todo en sus caprichos?
-Mi mujer gasta y gasta y no tiene idea de lo que vale el dinero.
-Tenemos que dar otra imagen…
-Dejé de trabajar para ocuparme más de los hijos y ahora me lo echa en cara.
-Él quedó sin trabajo y ahora todo depende de mí.

casamientosEstas son situaciones frecuentes cuya única solución es hablar serenamente, “ponerse de acuerdo”, analizar con objetividad la situación y tomar las medidas correctas correspondientes. El matrimonio se  hace de a dos, al igual que la economía del hogar. Sería interesante que en el matrimonio se tenga una noción clara de lo que se necesita y dispone, que cada uno sepa en qué gasta el otro, y las decisiones se tomen en conjunto.

Si deseamos armonía, es necesaria la unidad de criterios y la información total por parte de los dos. Esconder las facturas para que el otro no se entere, realizar compras importantes sin el consentimiento de ambos, guardar dinero en algún lugar aparte, creer que el otro no es capaz de comprender la economía del hogar, son situaciones que fomentan el individualismo, en detrimento de la pareja. En definitiva, es cuestión de dos.

Vos cómo vivis tu vida en pareja? Cómo encaran las dificultades económicas??

Adela Gorostiaga.
Orientadora Familiar

Dar al dinero el valor que realmente tiene

casamientoHace un tiempo se decía que el dinero no hace la felicidad si sólo sirve para pagar facturas, pero claro, ¡el problema consiste en la cantidad de facturas que cada uno es capaz de generar!!! Es muy importante que en los primeros años del matrimonio, marido y mujer aprendan a conversar, contrasten sus pareceres, compensen sus posturas y aprendan modos de actuar sobre este objeto tan criticado y endiosado como es el dinero.

En nuestra sociedad, a pesar de la crisis, recibimos simultáneamente estímulos y presiones que pueden llevarnos a formular una equivalencia: DINERO IGUAL PODER. De ahí a llegar al convencimiento de que tanto tengo, tanto soy, hay sólo un paso. Este es el error que puede cavar la fosa de una infelicidad muy difícil de superar.

Hay dos temas que no podemos dejar de mencionar porque tienen una relación directa con el dinero:

1-  POR UN LADO, esa presión constante de una sociedad de consumo que incita a una sed insaciable de tener.

2- POR EL OTRO, la crisis durísima que atravesamos todas las familias argentinas sin distinción de clases ni de edades de la cuales muchas no han podido salir, otras han salido fortalecidas haciendo un giro importante en sus vidas y otras que desgraciadamente han terminado con un proyecto de vida y de familia. Si rescatamos algo positivo, es que muchas han empezado a valorar más sus bienes, a prescindir de lo superfluo y a ser más solidarias.

Saber prescindir de lo superfluo. He aquí el gran hallazgo. He aquí el gran desafío que requiere un gran entrenamiento. Un entrenamiento que sólo se obtiene ponderando los bienes que tenemos, sabiendo estar desprendidos de ellos y aceptando, cuando llegue la ocasión, el contentarse con menos de lo necesario.

Adela Gorostiaga - Orientadora Familiar.