Tenemos tanta información disponible que, con sólo apretar un botón, encargamos la camiseta y los gorros de Argentina, la comida para mañana y el microondas en cuotas.
Tenemos todo bajo control … eso creemos.
El tema se complica cuando, acostumbrados a los teclados, a veces nos manejamos con las personas como con los productos. Y , en los vínculos:
el botón de Enter no siempre funciona o prefiere estar roto;
lo que ordenamos quizás no coincide con lo que logramos;
apretar Delete nos puede salir muy caro porque lo que yo creí que la pantalla borró, el corazón del otro quizás lo Guardó.
En fin. Es maravilloso tener tantas facilidades y poder manejar muchos temas desde el escritorio de la oficina pero ojo…con pretender controlar también a las personas! “Es que a veces, llego a casa y mi mujer me mira con cara de: A este, ¿qúe le pasa?”
Planteate si por momentos, no te tendrías que bajar del caballo (o apagar la notebook) cuando estás frente al otro, dejar la mente tecnológica a un lado por un ratito, concentrarte en vos mismo y en ese milagro que es el ser que tenés en frente.
Y ahí sí se pueden producir los verdaderos encuentros. O los verdaderos desencuentros. O aquellos desencuentros que terminan siendo involvidables encuentros!
-Con mi mujer nunca hablamos previamente de la administración del dinero en concreto, hace muy poco que nos casamos, los dos trabajamos y tenemos nuestros sueldos, pero me molesta que tenga una actitud tan individualista, esto lo pagué yo, esto lo voy a comprar yo, esto es mío… Pienso que le costó mucho tener sus cosas y trato de entenderla, pero me gustaría que sienta este proyecto como nuestro. – Andrés, 33 años.
- -Isabel, de 27 años, y Juan, de 29, están casados y ganan un sueldo similar. Hace unos años, ella tenía más ingresos que él, y le mentía
sobre cuánto ganaba pensando que sino, podría herir a su marido. Hoy se organizan así: con el dinero de Isabel, pagan los impuestos, y con el de él, el crédito para comprar la casa y el auto. Por lo demás, cada uno maneja su propio dinero con libertad, pero toman las decisiones importantes después de haberse consultado mutuamente. Manejándose así, con elecciones que surgen de un acuerdo común, no hay discusiones graves y se torna más ameno el asunto del dinero.
En definitiva, cada matrimonio es único, y la clave, como en muchas otras cosas, reside en escuchar al otro y compartir opiniones. La economía del hogar está en manos de los dos, y es lindo que entre los dos se tomen las decisiones, al menos, las más importantes.
Dejá tu testimonio y compartí con otras parejas cómo vivis la economía en tu matrimonio!
-¿Quién gana más?
-¿Por qué no ganas más?
-¿Para qué ahorrar, si él lo gasta todo en sus caprichos?
-Mi mujer gasta y gasta y no tiene idea de lo que vale el dinero.
-Tenemos que dar otra imagen…
-Dejé de trabajar para ocuparme más de los hijos y ahora me lo echa en cara.
-Él quedó sin trabajo y ahora todo depende de mí.
Estas son situaciones frecuentes cuya única solución es hablar serenamente, “ponerse de acuerdo”, analizar con objetividad la situación y tomar las medidas correctas correspondientes. El matrimonio se hace de a dos, al igual que la economía del hogar. Sería interesante que en el matrimonio se tenga una noción clara de lo que se necesita y dispone, que cada uno sepa en qué gasta el otro, y las decisiones se tomen en conjunto.
Si deseamos armonía, es necesaria la unidad de criterios y la información total por parte de los dos. Esconder las facturas para que el otro no se entere, realizar compras importantes sin el consentimiento de ambos, guardar dinero en algún lugar aparte, creer que el otro no es capaz de comprender la economía del hogar, son situaciones que fomentan el individualismo, en detrimento de la pareja. En definitiva, es cuestión de dos.
Vos cómo vivis tu vida en pareja? Cómo encaran las dificultades económicas??
Adela Gorostiaga.
Orientadora Familiar
Hace un tiempo se decía que el dinero no hace la felicidad si sólo sirve para pagar facturas, pero claro, ¡el problema consiste en la cantidad de facturas que cada uno es capaz de generar!!! Es muy importante que en los primeros años del matrimonio, marido y mujer aprendan a conversar, contrasten sus pareceres, compensen sus posturas y aprendan modos de actuar sobre este objeto tan criticado y endiosado como es el dinero.
En nuestra sociedad, a pesar de la crisis, recibimos simultáneamente estímulos y presiones que pueden llevarnos a formular una equivalencia: DINERO IGUAL PODER. De ahí a llegar al convencimiento de que tanto tengo, tanto soy, hay sólo un paso. Este es el error que puede cavar la fosa de una infelicidad muy difícil de superar.
Hay dos temas que no podemos dejar de mencionar porque tienen una relación directa con el dinero:
1- POR UN LADO, esa presión constante de una sociedad de consumo que incita a una sed insaciable de tener.
2- POR EL OTRO, la crisis durísima que atravesamos todas las familias argentinas sin distinción de clases ni de edades de la cuales muchas no han podido salir, otras han salido fortalecidas haciendo un giro importante en sus vidas y otras que desgraciadamente han terminado con un proyecto de vida y de familia. Si rescatamos algo positivo, es que muchas han empezado a valorar más sus bienes, a prescindir de lo superfluo y a ser más solidarias.
Saber prescindir de lo superfluo. He aquí el gran hallazgo. He aquí el gran desafío que requiere un gran entrenamiento. Un entrenamiento que sólo se obtiene ponderando los bienes que tenemos, sabiendo estar desprendidos de ellos y aceptando, cuando llegue la ocasión, el contentarse con menos de lo necesario.
Adela Gorostiaga - Orientadora Familiar.