Al finalizar cualquier trabajo que requiere esfuerzo físico, suele escaparse un… “¡Me duele todo!”. Descubrimos una palabra, ergonomía, que nos orienta para evitar el malestar.
Buscamos la definición de la palabra “ergonomía” en el diccionario y encontramos que es el conjunto de estudios, investigaciones y métodos cuyo fin es adaptar el trabajo a las condiciones psicológicas y fisiológicas del hombre.

Cuando de limpiar la casa se trata, el baño es uno de los ambientes que mejor manifiesta la transformación: de estar sucio pasa a estar limpio, brillante, ordenado. Pero cuando terminamos de higienizar el total de la casa, caemos en que nos duelen los brazos, la espalda, el cuello. Tomamos malas posturas para trabajar; éstas repercuten en dolores físicos que derivan, muchas veces, en los estados de ánimo.
Para iniciar un trabajo en el que apliquemos las normas de la ergonomía, es necesario conocer y profundizar en la “mecánica corporal”, que es entendida en enfermería como “la posición correcta del cuerpo cuando una persona está parada, sentada, acostada, caminando, levantando o cargando cosas pesadas. Mantener el cuerpo en buena posición ayuda a proteger la espalda y a usar el cuerpo en una forma segura.”
Generalmente, mientras hacemos una limpieza en cualquier sector, ya sea un baño, una habitación o un cuarto de usos comunes y múltiples, nos encontramos en continuo movimiento: nos agachamos, nos levantamos, nos ponemos de rodillas, extendemos los brazos, entre otras tantas posturas.

Muy bien, el trabajo queda hecho y vamos sumando experiencia, lo que nos ayuda a terminar más rápido. Sin embargo, qué pasa con nuestro organismo, con nuestros músculos y articulaciones. La tensión del trabajo diario suele acumularse en el cuello y en la zona superior de la espalda y, en algunos casos, provoca o aumenta dolores de cabeza y migrañas. La musculatura de la espalda es la zona que más sufre.
¿Por qué los músculos de la espalda son los que siempre “pagan los platos rotos”? Los músculos de la espalda permiten que ésta se doble y mantenga el equilibrio. Estos músculos no deben usarse para levantar objetos pesados. La función de levantar objetos pesados le pertenece a los músculos de los brazos, piernas y hombros, porque son largos y fuertes. Sin embargo, muchas veces nos resulta más cómodo agacharnos, doblando la espalda, antes que hacer el esfuerzo de flexionar las rodillas.
No estamos acostumbrados a utilizar nuestro cuerpo de forma adecuada a la hora de trabajar con él, pero, si comenzamos a poner en práctica, uno a uno, los principios ergonómicos, también nos acostumbraremos a ellos y nos parecerán lo más normal del mundo. Además de que mejorarán notablemente nuestro rendimiento, nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno.
FUENTE: Eliana Benitez, Margarita Candia y Angie Bordone.
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